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Sondika, enero 2020

En 2020 cumplimos nuestro 75 aniversario. Hemos recorrido un largo camino desde que ese pequeño taller creado en Bilbao por nuestro fundador Ignacio Mestraitua —mi padre— abriera por primera vez sus puertas en plena post guerra española. Mucho ha cambiado MESTRA desde entonces: ahora disponemos de un amplio catálogo de producto moderno y de alta tecnología, exportamos a más de 50 países y contamos con un merecido liderazgo dentro del campo del laboratorio dental. Después de 75 años, MESTRA es sobradamente conocida.

En términos marineros, se llama la “obra muerta” de un buque a todo aquello que sobresale de la línea de flotación. Por el contrario, se llama “obra viva”, a todo lo que permanece por debajo de la misma. En principio, no deja de sorprender que se denomine inerte precisamente a lo que es visible y notorio. Pero bien pensado tiene su lógica: en la “obra viva” se encuentran los componentes clave para garantizar el funcionamiento de la nave: la carena, la quilla, la hélice, el timón… elementos vitales para una correcta maniobra y flotabilidad.

En este aniversario quiero resaltar que algo similar ocurre en nuestra empresa. Probablemente clientes y amigos están acostumbrados a ver lo visible: nuestra participación en ferias, el catálogo de producto, la publicidad… Sin embargo, por debajo de esa visión superficial se encuentra el auténtico corazón de MESTRA que en una fecha tan significativa no podemos olvidar:

Quizá corresponda comenzar por nuestros clientes, a quienes debemos su constante apoyo y ánimo. Sin ellos no sería posible un proyecto tan ambicioso como MESTRA, porque son la carena y quilla de nuestra empresa.

Por supuesto que también nuestro personal merece cariño y respeto. Un equipo de profesionales altamente cualificados, acostumbrados a dar todo de sí y que son nuestro motor y nuestra hélice. Por último, debemos mencionar a una Dirección competente y experimentada que cumple su papel de timón de la nave dirigiéndonos siempre a buen puerto.

Llevamos navegando tres cuartos de siglo por todo tipo de mares y océanos. A veces en aguas tranquilas y otras no tanto. Los marineros han ido cambiando, pero la esencia de nuestra obra viva sigue entusiasmándome tanto como el primer día en que tomé el timón de MESTRA. Ojalá que la obra viva siga como hasta ahora, o si cabe mejore. Ojalá que el viento nos siga soplando de popa al menos otros 75 años más.

Con agradecimiento y cariño,

Iñaki Mestraitua.

Director General